junio 03, 2010

RBU

Si las voces me dijeran que no te pensara más, les pediría que callaran, que no interrumpieran el dibujo mental que hago de ti, que no me distrajeran de tan bella ilusión, de tan ansiado sueño.
No pierdas el tiempo, me dicen, me gritan. No pierdas el tiempo y vive cada día. Yo eso quisiera y quisiera no volver a ti cada vez que la soledad me hace compañía, quisiera que tu recuerdo se borrara de mi alma, que tu mano se retirara de mi cara.
Pero no puedo, no quiero. Eres el más grato recuerdo de mi pasado, de mi inocencia, de mi pasión, de mis planes y mis llantos. Eres el refugio que siempre está de pié a pesar de las adversidades, a pesar de las desilusiones y de los sinsabores. A ti todo te he perdonado. A quien no perdono es a mí, por haber sido débil, por no haber luchado más, por haberme dejado envolver por la inmadurez.
Y nadie sabe, nadie tiene ni idea de esto tan fuerte que nos une, ni nosotros lo podemos explicar. Es algo que se siente y se respira, el corazón se estremece, late a toda velocidad, el estómago se retuerce, los brazos se abren y el amor reaparece.