Y no me canso de repasar nuestras fotos, no necesito sacarlas de su caja para hacerlo.
Quizá sea por la infinita cantidad de veces que las he visto a lo largo de tantos años,
quizá porque mi vida está detenida en aquellos tiempos.
Cómo olvidar la dulce forma en que nuestros labios se tocaron por primera vez,
con esa inocencia y esa pasión adolescente, tus brazos sosteniendo mi cuerpo,
tus ojos cerrados y nuestra respiración agitada.
Volvamos el tiempo atrás, sentémonos a ver el atardecer sobre el lago, recorramos las mismas calles una y otra vez, resolvamos los problemas del universo juntos, ríamonos sin cesar...
noviembre 19, 2009
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